El aprendizaje
autónomo o aprendizaje autorregulado, se ha convertido en una de las
principales metas del sistema educativo. En mi opinión, para el docente es una
de las mejores maneras de comprobar que ha realizado su tarea con éxito. Sin
embargo, además de saber qué es el aprendizaje autorregulado, el profesor debe
saber cómo fomentar dicho aprendizaje en alumno.
Hay quien ve
el aprendizaje regulado como medio y meta de la educación. Pero para que este
aprendizaje pueda llevarse a cabo, es necesario estimular al niño en la
autorregulación de su aprendizaje tanto cognitiva, como motivacional como
conductualmente. Es necesario que los niños sean participantes activos en su
propio proceso de aprendizaje. De otra manera, el niño no adquirirá el
aprendizaje del que estamos hablando. De esta manera, queda claro que el alumno
necesita de dos elementos claves: la voluntad,
y estrategias que le permitan
alcanzar su objetivo con éxito. En el autoaprendizaje, el niño debe saber
planificar su propio aprendizaje y aplicar las herramientas adecuadas para afrontar
cada situación con la suficiente eficacia. Por ello, debe controlar todos los
factores que les sea posible: su actitud, el tiempo, el lugar y, de manera
importante, sus estrategias de estudio. Con esto último quiero decir que en
caso de error, el niño no va a “tirar la toalla” y abandonar el ejercicio; sino
que va a encontrar las herramientas necesarias para afrontarlo y superar la
tarea con éxito. Si el niño consigue realizar de la manera correcta, podremos
decir que está siendo consciente de su propio aprendizaje; por lo que podrá
seguir aprendiendo.
Cabe destacar,
que no todos los alumnos pueden realizar este proceso con facilidad, por lo que
será necesaria una educación centrada y
basada en el alumno y su aprendizaje. Es la única manera de que aquellos niños con mayores dificultades, pueden llegar al aprendizaje autorregulado.
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