Me gusta
la metáfora expuesta por Barr y Tagg (2005). En mi opinión un profesor debe comenzar
el proceso de enseñanza-aprendizaje enseñando una serie de estrategias y técnicas
durante el desarrollo de la clase. Luego está en manos de cada profesor el cómo
hacerlo y cómo diseñar su unidad didáctica para que los niños aprendan correctamente.
Es decir, está en manos de casa uno el tipo de entrenamiento que el profesor quiera
diseñar. Eso sí, siempre ha de tener en cuenta las características de los componentes
de su clase. Por ello, el profesor ha de dedicar un tiempo a programar cada una
de las sesiones en función de la capacidad de su grupo de clase.
Una vez
el profesor ha comenzado el entrenamiento, tiene que ir viendo qué necesidades surgen
y tomar continuas decisiones en base a las situaciones que se vallan dando. De esta
manera, irá creando nuevos planes de estrategias con el fin de mejorar su eficacia.
Todas estas
acciones por parte del profesor, pretenden que programe su materia y sus clases,
trabaje en el aula y tome decisiones a lo largo de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Decisiones tomadas antes, durante y después del proceso y que servirán de fuente
de información para futuras mejoras que generarán más y mejor aprendizaje en sus
alumnos.
Vuelvo a
recurrir a otra de las imágenes de Mafalda para ilustrar esta metáfora de manera
más visual.
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